
Una de las etapas del desarrollo de los niños que los padres suelen esperar con ansiedad es el momento de quitarles el pañal. Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (es cierto, calcula unos 6 al día), seguramente no veas la hora en que tu pequeño empiece a ir al baño solito. Lo que pocos mamás y papás saben es lo mucho que se puede tardar. Y aunque es verdad que algunos niños aprenden en pocos días, también es cierto que muchos otros tardan varios meses. La posibilidad de que logres enseñarle a tu hijo con éxito aumentará si aprendes las reglas básicas del entrenamiento, y logras transmitírselas con claridad a tu niño.
Paso #1: Identifica las señales de que tu niño está listo
Algunos niños están listos para empezar el proceso de retirada del pañal a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más. Físicamente, la mayoría de los niños desarrollan la capacidad de controlar sus esfínteres alrededor de los 3 años, y hasta los 5 años se considera normal que tengan algunas instancias de incontinencia urinaria.
Hoy en día, con la facilidad de los pañales desechables y el conocimiento de que no es bueno forzar a los niños antes del debido momento, lo mejor es esperar a que tu hijo empiece a mostrar ciertas señales de que ya está listo para empezar a ir al baño solito en lugar de presionarlo a que empiece a entrenarse sin estar preparado. Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está listo son: ¿obedece instrucciones sencillas?, ¿camina y se sienta solito?, ¿trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño? Recuerda también que algo que te haya ido muy bien con tu primer hijo podría no funcionar con el segundo. Lo bueno es que los hijos que vienen después suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, aunque los varoncitos suelen tardar más que las niñas.
Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu hijo. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.
Tampoco tiene sentido empezar a enseñar a tu niño en un momento en que tú no puedas dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si estás ocupadísima remodelando la casa, o sufres náuseas matinales debido a un nuevo embarazo, éste seguramente no es el momento de quitarle el pañal a tu hijo. Lo mejor es esperar un par de semanas, o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.
Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con muy buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y resáltales que prefieres esperar un rato para poder hacerlo con tranquilidad. Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, lo mejor es esperar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu hijo se sentirá menos cómodo que en su propio hogar.
Paso #2: Compra el equipo necesario
Lo primero de todo es invertir en una buena bacinica o un asiento especial que se acople al inodoro de tu baño. Elije el que tú prefieras, pero asegúrate de que tu hijo pueda tocar el suelo con sus pies o tenga un escalón o banquito donde apoyarlos (si se trata de un asiento que se coloca sobre el retrete) para que tenga firmeza y estabilidad, y pueda pujar al evacuar.
Paso #3: Crea una rutina para tu niño
Para empezar, haz que tu niño se siente completamente vestido en su bacinica una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer del baño. Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria. Si no se quiere sentar, no te preocupes. Lo importante es que jamás debes forzarlo, ni obligarle a permanecer sentado. Y, sobre todo, no insistas demasiado si lo notas aprensivo.
Si esto ocurre, lo mejor es guardar su bacinica o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo. Si después de esta tregua está dispuesto a sentarse, excelente; pero aún no intentes explicarle por qué debe hacerlo, por ahora, tu único objetivo es que se acostumbre a su orinal. Por lo tanto, asegúrate de colocarlo en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al salón donde suele jugar el niño.
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